Un tipo hambriento entra a un restaurante; se sienta en una mesa sucia y ordena:
“Ea, mesero, venga aquí por favor.”
Pero nadie le hace caso.
Insiste:
“Oiga, mesero, venga por favor”
Nuevamente, nadie le hace caso. Ver artículo completo »
Un tipo hambriento entra a un restaurante; se sienta en una mesa sucia y ordena:
“Ea, mesero, venga aquí por favor.”
Pero nadie le hace caso.
Insiste:
“Oiga, mesero, venga por favor”
Nuevamente, nadie le hace caso. Ver artículo completo »